El poder y el sexo
Algunas personas afirman que han tenido experiencias sexuales que les han proporcionado sensaciones de poder. La práctica sexual puede llegar a ser un instrumento de poder ¡pero cuidado! ya que en muchos casos inicia como un juego que no se puede detener.
Según los experto en cultura de la sexualidad, es importante que todas las experiencias sexuales puedan controlarse y que no sobrepasen nuestra capacidad de poder sobre ellas.
El sexo como parte de un placer cultural y un deseo instintivo puede llegar a ser muy satisfactorio pero también un problema si no sabemos dirigirlo. La idea es disfrutar, no se trata de reglas ni de decálogos, sino de no perder de vista para qué y por qué lo hacemos.
Si la satisfacción y el placer se convierten en un objeto, puede llegar a convertirse en algo que inclusive no sea agradable sino más bien un instrumento que nos controla o que utilizamos para controlar a otros.
El sexo debe ser parte de nuestra libertad y no de nuestras limitaciones, pero sobre esto no es fácil marcar una pauta, cada persona debe estudiarse a sí misma para conocer “su orgasmo emocional”.





